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Lideresa de Fuerza Popular quiere la presidencia incluso a costa de la vacancia presidencial. “El escenario que buscan es uno en el que Luz Salgado sea la presidenta de una transición que facilite el triunfo de Keiko Fujimori”, indican. Keiko Fujimori de casi 42 años de edad, primera dama de la dictadura desde los 19 años hasta los 25, congresista del 2006 al 2011, dos veces candidata presidencial, no quiere sufrir otra derrota como la del año pasado en segunda vuelta y para eso ejecuta plan que incluye aun la vacancia presidencial.



Keiko, según información de Fuerza Popular y la interpretación de destacados analistas sobre sus actos, estaría ejecutando un plan que consiste en sacarse del camino a su hermano Kenji y a cualquier otro que trate de hacerle sombra en Fuerza Popular y que esto se explicaría con la oposición a la ley que podría sacar de la cárcel al exdictador que fue apoyado inicialmente por Kenji y sus aliados.

La cabeza electoral del fujimorismo, aunque algunos señalan que en el fondo no quiere que su padre salga de la cárcel para que no le haga sombra, seguirá usando el tema del indulto para sus intereses políticos amenazando y chantajeando al gobierno, según dijeron fuentes consultadas por este diario.

Indicaron que uno de los puntos claves del plan de venganza de Keiko, venganza porque una fuerza democrática la sacó de camino en la segunda vuelta cuando ya cantaba victoria, es estigmatizar a un sector de la izquierda sindicándola de terrorista porque considera que esta izquierda, que hizo buen papel en las elecciones pasadas, puede ser un obstáculo para que llegue al poder.

Así se explica la barbaridad de investigar por apología al terrorismo al parlamentario Justiniano Apaza pese a que fue claro en deslindar con cualquier forma de terrorismo y al vocero del Frente Amplio, Marco Arana, por el solo hecho de que un trabajador suyo confundiera una foto del entierro de María Elena Moyano con el de una exlideresa senderista.

“Algún joven inexperto y desavisado confundió las fotos. Es imperdonable que no se haya detectado el error, pero acusar a Arana de apología del terrorismo es un barbaridad más del fujimorismo”, escribió en Facebook Carlos Tovar, el famoso caricaturista que firma como Carlín.

El apuro en tratar de interpelar al ministro del Interior, Carlos Basombrío, cuya fecha puede definirse en cualquier momento, sería parte del plan de venganza que consiste en desestabilizar al gobierno del presidente Pedro Pablo Kuczynski con la idea de sacarlo de Palacio de Gobierno antes de tiempo, pese a que coinciden casi completamente en la visión de la economía.

La interpelación a Basombrío y su posible censura, según cómo se muestra la coyuntura, es una forma de propiciar el camino para empujar la vacancia presidencial con la idea de mostrar su fuerza política y asegurarse así que ningún seguidor de Kuczynski tenga la opción de hacerle frente en las próximas elecciones.

Además, Keiko Fujimori tendría en sus planes ayudar al investigado por la DEA Joaquín Ramírez a fin de asegurar impunidad y el financiamiento de su campaña millonaria y limpiar también a Alan García, cuyo partido le ha presentado a sus voceros principales en el Congreso como Mauricio Mulder y Javier Velásquez Quesquén.

SE PELEARÁ HASTA CON SU SOMBRA
El jurista Guillermo Olivera Díaz dijo al diario UNO que sí existe un plan de venganza de Keiko y que la lideresa fujimorista se peleará hasta con su sombra por ser presidenta en el 2021.

“Keiko prefiere a su padre en la cárcel para que no le dispute nada en libertad. Quiere que Kenji siga anodino y no levante cabeza para el 2021. A PPK lo tendrá siempre contra la pared con el asunto de censurar a sus ministros”, refirió.

El analista Gustavo Guerra García, al comentar el plan de Keiko, dijo creer que el fujimorismo quiere desestabilizar al gobierno y apunta a la vacancia presidencial. “Para ello, interpelará y tratará de censurar no solo a Basombrío sino al primer vicepresidente de la República primero y luego tratará de dañar la integridad de la segunda vicepresidenta para luego ir por la vacancia presidencial”, anotó.

“Oponerse a los Juegos Panamericanos, censurar al ministro de Educación hace un tiempo y ahora al del Interior, todo es parte del proceso de poner al gobierno contra las cuerdas aprovechando que PPK, al igual que el arquitecto Fernando Belaunde en su primer gobierno, no va a pedir nunca la confianza del gabinete”, dijo.

“Es claro que el fujimorismo se ha derechizado de forma radical y va contra los sectores de izquierda acusándolos de filo-senderistas. Por eso han promovido el ataque al local de Patria Roja, y los cuestionamientos a Arana y Apaza son parte de ello. Además, para limitar la participación de Verónika Mendoza, Julio Guzmán y otros movimientos regionales, están cambiando las normas electorales a la medida de sus objetivos políticos”, manifestó.

“El escenario que buscan es uno en el que Luz Salgado sea la presidenta de una transición que facilite el triunfo de Keiko Fujimori. En este proceso Kenji es una pulga en la oreja pues si logra sacar a su padre del encierro, el líder del fujimorismo será Alberto y eclipsará parcialmente a Keiko, lo que dificultaría enormemente su triunfo electoral”, explicó.

El historiador y analista Nelson Manrique dijo al diario UNO que es inobjetable que los objetivos de Keiko son sacar del camino a Kenji, ensuciar a la izquierda con el terrorismo, desestabilizar al gobierno, limpiar a Joaquín Ramírez y García y buscar la vacancia presidencial.

Sin embargo, indicó, que no hay una clara estrategia o plan para concretar dichos objetivos y que Keiko realizará lo que está a su alcance para lograrlos. “Lo que está haciendo Keiko es cumplir sus objetivos; pero no creo que haya un programa propiamente para concretarlos. No creo que haya una estrategia amplia. Veo más bien a un fujimorismo que da bandazos: una semana se muestra conciliador, luego trata de patear el tablero, etc.; pero sí tiene objetivos y son los que acabamos de mencionar”, declaró.

“Keiko hará lo que está a su alcance para cumplir con sus metas. Por ejemplo, está la cuestión urgente de ponerse al margen de la corrupción. Hay que recordar que Odebrecht hizo la mayor parte de sus contratos en la época de Fujimori. Hay que tener claro también que hay una alianza entre el fujimorismo y el aprismo para cubrirse y ahí se puede hablar del objetivo de ayudar a limpiar a García; pero aquí el problema fundamental es que el fujimorismo quiere impunidad”.

Manrique hizo notar que el fujimorismo tiene también el objetivo de cerrar el espectro político. “La decisión de subir al 4% la cantidad de firmas necesarias para inscribir un partido político es una manera de sacar del camino electoral a Verónika Mendoza y Julio Guzmán, quienes están haciendo el esfuerzo de juntar firmas y que juntos representarían un gran porcentaje de votantes”, dijo.

El parlamentario Manuel Dammert señaló a este matutino que no hay que perder de vista que el gobierno se está fujimorinzando y que hay una convivencia entre los seguidores de Keiko y el oficialismo.

“Lo que se evidencia más bien es la ‘fujimorización’ del gobierno de PPK quien no cuenta con un partido político y más bien su soporte son sus buenos amigos empresarios que se alinean y apoyan a quien mejor les asegure sus ganancias millonarias”, aseveró.

“Una estrategia del fujimorismo es desvincular, estigmatizar y aislar a la izquierda y al movimiento progresista del país, con uno de los episodios más sangrientos de nuestro país: el terrorismo; y no está solo en esta campaña, hay que decir que comulga con el APRA y con varias fuerzas conservadores que se ciñen a un libreto en común. Muestra de ello es la acusación fuera de lugar contra los congresistas Arana y Apaza, solo con el único fin de estigmatizarlos y silenciarnos”, manifestó.

“Yo creo sinceramente que existe para un lado del fujimorismo la necesidad de que salga Fujimori y para lo cual crean el sicosocial del terrorismo (supuesto MRTA en frontera boliviana), cerco policial a los locales de partidos como Patria Roja; Tierra y Libertad en Ayacucho y Huánuco, denuncia a la comisión de Ética contra Arana y Apaza, y además de la declaración de héroes a los comandos de Chavín de Huántar”, dijo el parlamentario Humberto Morales.

“Está también la necesidad de aprobar leyes deslegitimando a los opositores (izquierda) y con esto fijar los acuerdos entre las bancadas aprofujimorista y el ejecutivo”, manifestó.

A su vez, el analista Alexandro Saco dijo al diario UNO que sí hay un plan con sed de venganza y que si bien las posiciones “progres” de Kenji son una farsa para desestabilizar a su hermana, “de hecho hay una lucha familiar-política, que deja a Keiko como la malvada hija que por su ansia de poder prefiere ver a su padre en la cárcel, antes que le haga sombra y Kenji coseche su cercanía.

“Lamentable que la política peruana dependa en cierta medida de un lío de la familia gubernamental más relacionada al crimen y la corrupción”, indicó.

El líder juvenil Gabriel Salazar dijo al diario UNO que Keiko de todas maneras postulará en el 2021 y que para ello ejecuta un plan oscuro porque, según ella, no la dejaron ganar. “Ella es la principal candidata de los sectores políticamente vinculados al crimen, a los conservadores y a lo más parecido al fascismo en el Perú. Ciertamente hay fisuras al interior del fujimorismo, pero la hegemonía es esa. De hecho esto puede ser una venganza personal, pero es principalmente una apuesta política que cada vez cobra más fuerza”, dijo.

“El debate sobre el indulto a Fujimori, la estigmatización a la izquierda, las leyes contra las minorías, el ataque a la igualdad de género, son parte de su agenda política fujimorista que golpea a los izquierdistas y demócratas; pero también su apuesta política es la legalización de la minería informal, no olvidemos; así como atacar al gobierno que no le permitió llegar al poder, así tengan coincidencias en múltiples aspectos, pues las interpelaciones continuarán. Frente al fujimorismo, es urgente hacer un frente muy amplio”, indicó.

El excandidato al Congreso Abel Gilvonio, en las filas de Verónika Mendoza, dijo que sí existe un plan para llegar al poder. “Quieren ensuciar a la izquierda por sus apetitos electorales. Van a aplicar su estrategia para llegar a las buenas o malas al gobierno. No importa desestabilizando o buscando vacancia presidencial”, sostuvo.

El plan de la lideresa Keiko Fujimori para tratar de llegar de todas maneras al 2021 consistiría en:

1 Sacar del camino a Kenji, que se manifiesta con el envío al archivo de la ley para sacar a Fujimori. Keiko no quiere ningún tipo de sombra.
2 Arrinconar a la izquierda asociándola con el terrorismo, que se manifiesta con la investigación por apología a Apaza y Arana, y la arremetida contra organizaciones progresistas.
3 Desestabilizar al gobierno, interpelando y hasta censurando a Basombrío y después al primer vicepresidente de la República.
4 Búsqueda de la vacancia de Kuczynski con cualquier acusación, por ejemplo referida al caso Lava Jato, o con cualquier pretexto.
5 Limpiar a Joaquín Ramírez para asegurar el financiamiento y a García quien le presta sus voceros Mauricio Mulder y Javier Velásquez.

Fuente: Diario Uno
Género, Etiqueta, Tag, Asunto (Usar tildes): Fujimori